GuíaObjetosSet 18Parche 18.18 min

Los emblemas del TFT: el objeto que regala un rasgo

Actualizado el · El equipo OS FIGHT TACTICS

Aparece una espátula en el carrusel, la coges porque parece rara, y se pasa el resto de la partida en el banquillo sin hacer nada. Es una lástima, porque es el único componente capaz de cambiar lo que es tu tablero en lugar de lo fuerte que pega. El objeto que fabrica, el emblema, hace una sola cosa, pero ningún otro objeto de Teamfight Tactics sabe hacerla: le da un rasgo a la unidad que lo lleva.

Un emblema añade un rasgo, y nada más

Hay que empezar por aquí, porque la mitad de los errores nacen de esperar otra cosa. Un emblema no es un objeto de daño disfrazado. Lo que cambia se lee en el panel de rasgos, a la izquierda de la pantalla: la unidad que lo lleva entra en una familia a la que no pertenece y el contador de ese rasgo sube un punto. Mientras ese punto no cruce un umbral, en el tablero no se mueve absolutamente nada.

  • La unidad conserva el rasgo mientras lleve el emblema y cuenta igual que cualquier miembro nativo de la familia.
  • La ganancia llega en el umbral. Pasar de tres a cuatro unidades de un rasgo que se activa a cuatro cambia la partida; pasar de cuatro a cinco cuando el siguiente escalón está en seis no da nada.
  • Una unidad solo cuenta una vez por rasgo. Poner un emblema sobre una unidad que ya tiene ese rasgo no suma nada al contador.
  • El emblema ocupa una de las tres ranuras de objeto del portador, y ahí está su coste real. Cómo se combinan los componentes está en nuestro artículo sobre objetos, componentes y recetas.

De dónde salen los emblemas

Un emblema no se compra en la tienda. Llega por unos pocos caminos que se presentan solos, y reconocerlos evita montar un plan sobre un objeto que nunca va a aparecer.

  • La espátula, el componente con el que se fabrican los emblemas. Combinada con otro componente da el emblema de un rasgo concreto, y ese rasgo se elige en el momento de combinar.
  • El carrusel, donde una espátula se ve desde el otro lado del anillo y suele merecer renunciar a un componente de daño. El gesto y su momento están en nuestro artículo sobre el carrusel.
  • Las rondas de monstruos, que sueltan componentes y a veces la propia espátula.
  • Los aumentos, algunos de los cuales te entregan directamente una espátula o un emblema ya montado. Nuestro método para elegir un aumento explica cuándo eso vale más que un aumento de potencia pura.
  • La mecánica propia del set en curso, porque casi todos los sets añaden su forma particular de repartir emblemas.

Por qué un emblema reescribe una partida en marcha

Este es el efecto que justifica todo lo demás. Un tablero se construye normalmente encontrando las unidades de una familia en la tienda, una a una y pagando cada una. Un emblema se salta esa búsqueda: fabrica la unidad que falta a partir de una unidad que ya tienes puesta.

  1. 1El umbral cae sin la unidad que falta. Es la única manera de cruzar un escalón cuando la tienda se niega a darte la última pieza.
  2. 2El tablero pivota sin reconstruirse. Las unidades y los objetos se quedan donde están, y una sola colocación cambia de familia.
  3. 3El rasgo disputado se afloja. Cuando tres jugadores de la partida pelean por las mismas unidades, un emblema te deja ocupar la familia con una unidad que nadie más está comprando.
  4. 4Dos familias aguantan a la vez. El emblema es lo que hace posible un tablero híbrido que el número de ranuras prohibiría, algo que desmontamos entero en nuestro artículo sobre las composiciones del Set 18.

Las cuatro trampas de la acumulación

Un emblema mal puesto no es neutro: cuesta una ranura de objeto y un componente escaso a cambio de un contador que no se mueve. Cuatro errores se repiten sin parar.

  • El duplicado en el mismo portador. Una unidad cuenta una sola vez por rasgo, así que dos emblemas de la misma familia sobre la misma unidad dan el mismo contador que uno solo. Repartidos en dos unidades, en cambio, suben el contador dos puntos.
  • El umbral fuera de alcance. Un emblema que te lleva a cinco unidades de un rasgo con escalones en dos, cuatro y seis no paga nada hasta que aparezca la sexta.
  • El portador de paso. Un objeto colocado no se quita con un clic: hay que vender la unidad para recuperar el emblema. Por eso va en una unidad que vaya a terminar la partida, y a ser posible en una casilla que no vayas a mover diez veces, como explicamos en nuestro artículo sobre el posicionamiento.
  • Colocarlo demasiado tarde. Un emblema que llega en la última ronda ya no reescribe nada: es a mitad de partida, con el tablero todavía flexible, cuando más vale.

Elegir el rasgo en el momento de combinar

La combinación es el único momento en el que decides, y es definitiva. Una rutina de cuatro pasos basta para no arrepentirse.

  1. 1Leer el panel de rasgos antes de combinar y localizar las familias que están a una unidad de un escalón: ahí es donde el emblema rinde más.
  2. 2Mirar qué están jugando los demás tableros. Un rasgo muy disputado es donde el emblema vale más caro, porque sustituye a una unidad imposible de encontrar. Cómo leer la partida está en nuestro artículo sobre el scouting.
  3. 3Elegir el portador antes de hacer clic: una unidad que vayas a conservar, lo bastante dura para no caer la primera, y cuyas otras dos ranuras sigan siendo útiles.
  4. 4Comprobar el contador después de colocarlo. Si no se ha movido, la unidad ya tenía ese rasgo y la ranura está perdida.

No todos los rasgos tienen emblema

Último punto, descubierto casi siempre en el peor momento: la lista de emblemas de un set no cubre todos sus rasgos. Las familias construidas alrededor de una sola unidad, y las que llevan una mecánica especial, no suelen tener emblema. Antes de guardar una espátula diez rondas apuntando a un rasgo concreto, conviene confirmar que ese emblema existe en el set en curso, porque si no la espátula acabará como componente corriente de un objeto corriente.

Desde el parche 18.1, ese panel de rasgos ya no se lee en macOS

Un recordatorio que decide en qué pantalla ocurre todo lo anterior. Desde el parche 18.1, el que abrió el Set 18 llevando Teamfight Tactics del motor propio de Riot a Unreal Engine, macOS ya no está soportado: ni soporte, ni correcciones. Riot presenta esa retirada como temporal y dice estar trabajando para dar soporte al sistema en una futura actualización, sin fecha anunciada. El mismo parche dejó fuera a los dispositivos Android e iOS antiguos con menos memoria. Ninguna cuenta se tocó por el camino: progreso, clasificación, colección y compras siguen ligados a la cuenta de Riot. El detalle está en nuestro artículo sobre la retirada de macOS.

Android, en cambio, sigue soportado, y es ese cliente oficial el que hace funcionar el juego en un Mac con Apple Silicon dentro de OSFT Launcher. Para un tema como los emblemas el tamaño de la pantalla pesa más de lo normal: el panel de rasgos, las tres ranuras de una unidad y la ventana de combinación se leen de un vistazo en la pantalla de un portátil, mientras que en seis pulgadas obligan a hacer zoom entre rondas. Da igual que juegues en LAN o en LAS: el cliente es el mismo y la región vive en la cuenta. La parte de la máquina está en nuestra guía de instalación.

Para quedarse con esto

  • Un emblema da un rasgo a la unidad que lo lleva, y no hace nada más.
  • La ganancia llega en el umbral, no por unidad: un punto que no cruza nada no rinde nada.
  • Una unidad cuenta una vez por rasgo, así que dos emblemas iguales van en dos unidades distintas.
  • El emblema ocupa una de las tres ranuras del portador y solo se recupera vendiendo la unidad.
  • El rasgo se elige al combinar, leyendo el panel de rasgos y los tableros de los rivales.

¿Para qué sirve un emblema en TFT?

Un emblema le da un rasgo a la unidad que lo lleva. Ese es todo su efecto, y ningún otro objeto sabe producirlo: la unidad entra en una familia a la que no pertenece y el contador de ese rasgo sube un punto en el panel de la izquierda. El efecto solo se nota cuando ese punto cruza un umbral, por ejemplo llevando una familia de tres unidades a cuatro cuando se activa a cuatro. Un emblema que te deja entre dos escalones no cambia nada en la fuerza del tablero.

¿Cómo se consigue un emblema en TFT?

Con la espátula, el componente del que se fabrican: combinada con otro componente da el emblema de un rasgo concreto, elegido en el momento de combinar. La espátula sale del carrusel, donde se distingue desde lejos, o del botín de las rondas de monstruos. Algunos aumentos también entregan directamente una espátula o un emblema ya montado, y casi todos los sets añaden su propia mecánica de reparto. Un emblema nunca se compra en la tienda.

¿Sirve de algo poner dos emblemas del mismo rasgo en una unidad?

No sirve de nada. Una unidad solo cuenta una vez por rasgo, así que dos emblemas de la misma familia en el mismo portador dan exactamente el mismo contador que uno, quemando dos de sus tres ranuras de objeto. Repartidos en dos unidades distintas, ese mismo par sí sube el contador dos puntos. La misma lógica vale para un emblema colocado sobre una unidad que ya tiene el rasgo de forma nativa: la ranura se desperdicia.

¿En qué unidad conviene poner el emblema?

En una unidad que vaya a seguir en el tablero al final de la partida, nunca en un tapagujeros de mitad de juego. El motivo es mecánico: un objeto colocado no se quita con un clic, hay que vender la unidad para recuperar el emblema, y esa venta suele costar más de lo que devuelve. El portador ideal es una unidad que pienses conservar, lo bastante resistente para no caer la primera, y cuyas dos ranuras restantes sigan aportando, porque el emblema consume una de tres.

¿Todos los rasgos tienen emblema?

No, y es una decepción clásica. La lista de emblemas de un set no cubre todos sus rasgos: las familias construidas en torno a una sola unidad, y los rasgos que llevan una mecánica especial, normalmente no tienen emblema equivalente. Así que antes de guardar una espátula durante diez rondas apuntando a un rasgo concreto, conviene confirmar que ese emblema existe en el set en curso, porque si no acabará como componente corriente dentro de un objeto corriente.

¿Se puede seguir jugando al TFT en macOS para leer el panel de rasgos en pantalla grande?

Oficialmente ya no. El parche 18.1, que abrió el Set 18 llevando Teamfight Tactics del motor propio de Riot a Unreal Engine, vino acompañado de la retirada del soporte de macOS: ni soporte, ni correcciones. Riot presenta esa retirada como temporal y dice estar trabajando para dar soporte al sistema en una futura actualización, sin fecha anunciada. El mismo parche dejó fuera a los dispositivos Android e iOS antiguos con menos memoria, y ninguna cuenta se reinició: progreso, clasificación, colección y compras siguen ligados a la cuenta de Riot. Android sí sigue soportado, y es ese cliente oficial el que hace funcionar el juego hoy en un Mac con Apple Silicon, con el panel de rasgos legible de un vistazo.