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Streamear TFT en Mac: grabar tus partidas y emitir en directo

Actualizado el · El equipo OS FIGHT TACTICS

Grabar tus partidas de Teamfight Tactics y emitirlas en directo son dos proyectos distintos, y confundirlos es la forma más rápida de cargar la máquina sin sacar nada a cambio. Grabar pide un archivo en el disco y poco más. Emitir pide una codificación continua, una capa de gráficos encima, casi siempre una cámara, y todo eso mientras la partida ya está corriendo. En un Mac hay una capa extra que conviene conocer: desde el parche 18.1, el que abre el Set 18 y lleva TFT a Unreal Engine, macOS ya no tiene soporte en el juego, ni soporte ni correcciones. Riot presenta esa retirada como temporal y dice estar trabajando para dar soporte al sistema en una futura actualización, sin fecha anunciada. Lo que corre en tu máquina es la versión de Android, que sigue con soporte, servida por OSFT Launcher dentro de una ventana de macOS corriente. Para la captura eso es una buena noticia: esa ventana se graba y se emite como cualquier otra. Si aún no tienes el launcher, nuestro tutorial de instalación lo resuelve en unos minutos.

Revisarte o emitir: dos necesidades que no cuestan lo mismo

Una grabación sirve para releerte: entender por qué una composición se derritió justo cuando la partida empezó a subir de nivel, revisar una fase de preparación demasiado lenta, enseñarle una secuencia a alguien. El archivo se escribe en el disco, nadie lo mira mientras se fabrica, y si falta un fotograma por el camino no le cuesta nada a nadie. Un directo, en cambio, tiene que producir imagen estable todo el rato: el codificador no para, la subida va en continuo, y cualquier tirón lo ven todos a la vez. Lo primero cabe en una máquina modesta. Lo segundo pide un margen que el juego ya se ha comido en buena parte, y por eso no se configuran igual.

  • Para revisarte: la herramienta integrada de macOS basta, no hay nada que instalar y se prepara en un minuto.
  • Para emitir: hace falta un programa de escenas, OBS o equivalente, en cuanto quieras una capa de gráficos, una cámara, varias fuentes o una subida a una plataforma.
  • Para enseñar una partida a dos o tres amigos, compartir pantalla en un canal de voz sigue siendo más simple que montar un directo.
  • En los dos casos la fuente es la misma: la ventana del launcher, y solo esa.

Grabar una partida de TFT en Mac sin instalar nada

macOS trae su propia barra de captura, que se abre con Mayúsculas + Comando + 5. Ofrece grabar toda la pantalla o una parte seleccionada y, según la versión del sistema, una ventana concreta. Es más que suficiente para revisarte: el archivo va a la carpeta que elijas en el menú Opciones y la máquina se encarga de la codificación sin dejar la partida de rodillas. Un límite que conviene saber antes de montar un canal encima: según la versión de macOS, esta herramienta no graba necesariamente el sonido del sistema, es decir, tampoco el del juego. Es una de las razones que empujan hacia OBS, aunque no la única.

  1. 1Saca el launcher del modo pantalla completa y dale a su ventana el tamaño que tendrá el vídeo. Lo que encuadras ahora es lo que verás después.
  2. 2Pulsa Mayúsculas + Comando + 5 y elige la grabación de una ventana si tu sistema lo ofrece; si no, encuadra la selección sobre la ventana del launcher.
  3. 3Abre el menú Opciones y fija la carpeta de destino antes de empezar, en vez de buscar el archivo después.
  4. 4Arranca, juega y detén desde el icono de la barra de menús. Una grabación olvidada durante toda una tarde llena un disco antes de lo que parece.

Dónde empieza a valer la pena OBS

OBS se vuelve necesario en cuanto hay algo más que el juego en pantalla: una capa con tu nombre y tu división, una cámara, una pantalla de pausa entre partidas, una subida a una plataforma de emisión. La idea cabe en dos palabras, fuentes apiladas dentro de escenas. Una escena de juego con la ventana del launcher y la cámara, una escena de pausa con una imagen fija, y cambias de una a otra sin tocar la partida. Lo que hay que retener en un Mac: cada fuente añadida es trabajo extra para el procesador, y una capa animada cuesta más que una imagen quieta. Empieza con dos escenas y nada más, ya añadirás lo que de verdad eches en falta.

Capturar la ventana del launcher, nunca la pantalla entera

Este es el ajuste que lo cambia todo, y el que casi todo el mundo deja torcido al principio, porque capturar la pantalla entera no exige pensar nada. El problema es que la pantalla entera son también tus notificaciones, tus pestañas, los nombres de tus archivos y la ventana de chat que abres sin darte cuenta al terminar una partida. Una captura de ventana enseña la ventana y nada más: todo lo demás puede pasar por encima sin aparecer jamás. Tiene una segunda ventaja, menos conocida: sigue a la ventana. Cambias de escritorio, mueves el launcher, abres otra cosa encima, y la imagen emitida ni se inmuta. Y como hay menos píxeles que codificar que en una pantalla completa, la máquina respira. Si juegas con dos monitores la duda desaparece: la segunda pantalla pasa a ser el sitio de todo lo que no debe verse.

La trampa de la pantalla completa de macOS

Una aplicación puesta en pantalla completa con el botón verde no ocupa tu escritorio: macOS le fabrica un espacio propio y saltas a él como si fuera otro escritorio. Para una captura, ese es el camino más corto hacia una imagen congelada, un fondo vacío o un rectángulo negro en cuanto vuelves a tu escritorio de siempre para leer un mensaje. La regla es sencilla: para grabar o emitir, juega en ventana, aunque la agrandes hasta los bordes del monitor. Pierdes la altura de una barra de menús y ganas una captura que no se corta nunca.

El permiso de Grabación de pantalla y el reinicio que exige

  1. 1Abre Ajustes del Sistema, luego Privacidad y seguridad, y después Grabación de pantalla.
  2. 2Activa el interruptor de la aplicación que captura, OBS u otro programa de emisión. La barra integrada de macOS no necesita figurar en esa lista.
  3. 3Cierra la aplicación por completo y vuelve a abrirla. Un permiso concedido mientras está funcionando solo se aplica en el siguiente arranque, y por eso media internet cree que la casilla no sirve para nada.
  4. 4Comprueba después que la lista de ventanas capturables incluye la del launcher. Una lista vacía o corta casi siempre significa que te saltaste el paso anterior.

Lo que cuesta la codificación en un portátil sin ventilador

Codificar vídeo mientras un juego corre no sale gratis. El juego ya está usando la GPU, la codificación se lleva su parte, y en un chasis sin ventilador el calor acaba bajando la frecuencia de la máquina. El síntoma se reconoce fácil: la partida va fina al principio de la tarde y se vuelve pastosa un rato después, sin que haya cambiado nada más. La prueba que lo zanja son dos partidas. Juega una sin capturar nada y otra emitiendo, y compara. Si solo la segunda va a tirones, el culpable no es ni el juego ni tu conexión. El método completo para separar una caída de fotogramas de un problema de red real está en nuestro artículo sobre el lag, y aquí se aplica igual poniendo al codificador como primer sospechoso. Con batería, recuerda que la captura se suma al renderizado y acorta la sesión, como detalla nuestro artículo sobre la autonomía.

Codificar más grande de lo que se muestra: el desperdicio más común

Este es el arbitraje que casi nadie hace, y pesa más que todos los demás juntos. Por un lado está el tamaño de la ventana del launcher, es decir, lo que el juego tiene que dibujar. Por el otro, la resolución de salida de la emisión, es decir, lo que el codificador tiene que producir. Cuando la segunda supera a la primera, el programa está ampliando una imagen que no tiene más detalle: pagas el cálculo y el espectador no ve nada mejor. Al revés, una ventana mucho más grande que la salida obliga al juego a dibujar píxeles que se reducen un instante después. La regla es alinear las dos: elige primero la resolución de salida que tu máquina aguanta sin sufrir y luego dimensiona la ventana del juego encima. En un portátil que se calienta, bajar un escalón esa resolución da más aire que cualquier ajuste exótico.

Lo que no debe entrar en la imagen

  • Las notificaciones: activa un modo de concentración antes de empezar, es el único ajuste que corta de una vez mensajes, recordatorios y avisos de aplicaciones.
  • La ventana de mensajería y el navegador: la captura de ventana los deja fuera, pero déjalos en otro escritorio por si acaso, un compartir mal configurado pasa rápido.
  • El segundo monitor: mira qué hay en él antes de empezar, porque se vuelve visible en cuanto capturas una pantalla en vez de una ventana.
  • El escritorio en sí: nombres de archivos, capturas, documentos a medias, es el decorado más hablador de un Mac.
  • Las ventanas del launcher que no son la partida: ajustes, cuenta, licencia, todo eso se hace antes de arrancar la captura.

Encuadrar un juego por turnos: el tablero y la tienda lo cuentan todo

Un auto battler no se graba como un shooter. No hay puntería que seguir ni reflejo que admirar: la información está en el tablero, en la tienda y en la lista de rivales, y ahí es donde mira el espectador de principio a fin. La consecuencia práctica es clara, la cámara no necesita ser grande. Basta con una miniatura en una esquina, colocada donde el juego no escribe nada, nunca encima de la tienda ni del banquillo. Lo mismo con la capa de gráficos: una banda discreta vale más que un marco que recorta el tablero. Y como la fase de preparación es una imagen casi fija, lo que importa es que el texto se lea, no la fluidez: un tablero nítido a un ritmo modesto se lee mejor que una imagen fluida y borrosa. El resto es comentario, y es justo lo que les falta a las repeticiones de TFT, donde se ve la composición final sin saber nunca por qué se eligió.

La lista de comprobación antes de darle a grabar

  • Launcher en ventana, nunca en pantalla completa.
  • Fuente de captura: la ventana del launcher, no el monitor.
  • Permiso de Grabación de pantalla concedido y aplicación reiniciada después.
  • Resolución de salida elegida primero, tamaño de ventana alineado con ella.
  • Modo de concentración activado, mensajería y navegador fuera de plano.
  • Una partida de control sin capturar, para saber cómo va tu máquina en reposo.

¿Cómo grabo una partida de TFT en Mac sin instalar programas?

Con la barra de captura integrada en macOS. Pulsa Mayúsculas + Comando + 5, elige la grabación de una ventana si tu versión del sistema lo ofrece, y si no, encuadra la selección sobre la ventana del launcher. Fija la carpeta de destino en el menú Opciones antes de empezar, juega en ventana en vez de pantalla completa y detén la grabación desde el icono de la barra de menús.

¿Hace falta OBS para emitir TFT en directo desde un Mac?

Para una grabación que solo vas a ver tú, no. OBS empieza a valer la pena en cuanto hay algo más que el juego en pantalla: una capa de gráficos, una cámara, una pantalla de pausa, varias fuentes o una subida a una plataforma de emisión. Cada fuente añadida cuesta procesador, así que empieza con una escena de juego y otra de pausa, y añade solo lo que eches de menos de verdad.

¿Por qué se queda negra o congelada la captura al poner pantalla completa?

Porque la pantalla completa de macOS no ocupa tu escritorio: el sistema crea un espacio dedicado para esa ventana y saltas a él como si fuera otro escritorio. En cuanto vuelves a tu escritorio habitual para leer un mensaje, la captura muestra un fondo vacío o una imagen congelada. La solución es jugar en ventana, agrandada hasta los bordes si quieres, y capturar esa ventana en lugar del monitor.

¿Emitir hace que TFT vaya a tirones en un MacBook sin ventilador?

Puede pasar. La codificación se suma al renderizado del juego y un chasis sin ventilador acaba bajando su frecuencia en una sesión larga. La prueba que lo zanja es simple: una partida sin capturar, otra emitiendo, y se comparan. Si solo la segunda va a tirones, el culpable es el codificador y no la conexión. Capturar la ventana en lugar del monitor y bajar un escalón la resolución de salida deja el coste en casi nada.

¿De qué tamaño conviene poner la cámara al streamear TFT?

Pequeña. En un juego por turnos la información está en el tablero, la tienda y la lista de rivales, y eso es lo que mira el espectador de principio a fin. Basta una miniatura en una esquina, colocada donde el juego no muestra nada y desde luego no encima de la tienda ni del banquillo. La capa de gráficos sigue la misma regla: una banda discreta antes que un marco que recorte el tablero.

¿TFT sigue teniendo soporte en macOS para retransmitir?

El cliente de macOS no. El parche 18.1, que abre el Set 18 y lleva TFT a Unreal Engine, retiró el soporte de macOS: ni soporte ni correcciones. Riot presenta esa retirada como temporal y dice estar trabajando para dar soporte al sistema en una futura actualización, sin fecha anunciada. Ese mismo parche deja atrás los dispositivos Android e iOS antiguos con menos memoria. La versión de Android mantiene el soporte y es la que ejecuta OSFT Launcher en los Mac con Apple Silicon, dentro de una ventana que se captura con normalidad. Ninguna cuenta se ha reiniciado: progreso, clasificación y compras siguen ligados a la cuenta de Riot.